La novela de los años cincuenta. (Social)
La novela objetivista del realismo social pone de relieve las miserias e injusticias con el fin de denunciarlas, refleja la realidad cotidiana casi documentalmente, sin comentarios ni interpretaciones. En cierto modo la literatura cumple la función de informar al lector de aquello que no aparecía en los medios de comunicación para sensibilizarlo.
Recibe mucha influencia del cine porque el lenguaje cinematográfico caracteriza a los personajes por lo que dicen o hacen, que es lo que la cámara puede registrar.
a) Técnicas.
a)- Reducción al mínimo la presencia del autor: éste se limita a narrar lo que ocurre sin comentar ni opinar.
b)- Limitación del protagonismo de los personajes: Más que el personaje, predomina la situación, el contexto. Se puede decir que el personaje principal es la sociedad.
c)- Caracterización externa de los personajes: los personajes se definen por lo que hacen y lo que dicen, por eso tienen tanta importancia los diálogos.
d)- Eliminación de la introspección y del análisis psicológico: el mundo interior de los personajes no le importa demasiado al autor.
e)- El argumento se deshace en una serie de anécdotas. El argumento consiste en una acumulación de pequeñas situaciones cotidianas, intrascendentes. El significado de la novela se centra en el conjunto de la obra.
f)- Sencillez estructural y estilística: Suceden hechos ordenados de forma lineal, sin saltos en el tiempo y espacio, descripciones escuetas y estilo conscientemente sencillo; los aspectos formales se supeditaban al contenido.
g)- Limitación del tiempo y espacio: los hechos se concentran en cortos períodos de tiempo, de esta manera se produce sensación de ahogo y asfixia.
El estilo se caracteriza por una deliberada pobreza léxica y por una tendencia populista a recoger los aspectos más superficiales de los registros lingüísticos populares o coloquiales. Pero no podemos decir sin más que estemos ante un estilo descuidado, pues en bastantes obras se muestra un notable interés por lo formal. Estos autores aportaron novedades, pero el contenido en ellos adquiere prioridad y a él se subordinan las técnicas elegidas; se antepone la eficacia de las formas a su belleza; y, desde luego, se rechaza la pura experimentación o el virtuosismo.
b) Temas
El ambiente social se convierte en tema narrativo. El interés por lo individual se sustituye por lo colectivo y los problemas personales por los sociales. La sociedad deja de ser un marco para convertirse en tema del mismo relato. En todas las novelas se capta el momento presente Destacan los temas (al lado obras):
a)- La dura vida del campo/caciquismo, trabajo duro,, aislamiento). Aparece en numerosas obras como Los bravos de J. Fernández Santos.
b)- El mundo laboral, el trabajo (lucha egoísta e insolidaria por la subsistencia. En novelas como La central eléctrica de López Pacheco.
c)- La vida en la ciudad (ambientes marginales de las ciudades como los suburbios) Juegos de manos La resaca de J. Goytisolo.
d)- Novelas de la burguesía. Centradas en la juventud burguesa, jóvenes desocupados y abúlicos. Entre visillos de Carmen Martín Gaite.
c) Autores y obras más relevantes.
Camilo José Cela.
En La Colmena (1951), retrato fiel -aunque incompleto- de una tristísima realidad presidida por el sexo, el hambre y el miedo, como tres dioses implacables, comparece en el Madrid de los cuarenta a través de un nutrido censo de personajes (160), sin que ninguno posea entidad de protagonista. Cela es el novelista omnisciente que crea y manipula a su antojo seres y situaciones; los personajes se retratan hablando, pero el autor contribuye con palabras propias: no es una actitud conductista; el humor y una ternura soterrada se lo impiden. La novela está en el límite entre lo existencial y lo social, pero como claro precursor de la novela social de los cincuenta, aporta "tres notas estructurales: la concentración del tiempo, la reducción del espacio y la protagonización colectiva"
Miguel Delibes.
El camino (1950), Las Ratas (1962) o Mi idolatrado hijo Sisí (1953) son obras de este periodo; las dos primeras de ambiente rural; la tercera narra la vida de las costumbres y la mentalidad de la burguesía provinciana. Caracterizan a Delibes unas dotes excepcionales de narrador, una insuperable capacidad para reflejar tipos y ambientes y un seguro dominio del idioma, que le permite acertar en los más variados registros, sobre todo en la autenticidad del habla popular.
Rafael Sánchez Ferlosio.
El Jarama está considerada como la más clara representante novela del conductismo (aunque esta opinión también es puesta en duda por algunos). La novela carece de protagonista; se cuenta un día de ocio de unos jóvenes. Posee escaso interés argumental: salvo el triste incidente final, apenas pasa nada: los personajes charlan, se divierten, comen, se aburren...; carece incluso de tema. El autor se limita a transcribir los distintos momentos de aquel día con una precisión desusada. Y todo esto nos hace entrar en un penoso aunque no siempre bien advertido drama de nuestro tiempo: la alienación de la vida cotidiana, reflejada en la alegre insustancialidad de aquellos jóvenes; su vacío, su vulgaridad.
En la novela domina casi por completo el diálogo. En la parte descriptiva aflora un escritor muy cuidadoso que puebla el relato de imágenes, comparaciones... y que interpreta los hechos, por lo que desaparece el conductismo puro.
El Jarama presenta una acertada configuración del personaje colectivo, una técnica cinematográfica y una transcripción eficaz del lenguaje hablado coloquial, pero bastante elaborado. También destaca la cuidadosa estructuración: alternancia de dos centros generacionales: orillas del Jarama y la venta; al final se funden en una (la venta) salvo el episodio de la muerte de Lucita.
La obra posee un significado simbólico: oposición mundo joven-mundo adulto, aburguesado y conformista. Los que no se acomodan pierden a uno de ellos (los jóvenes que se quedan en la orilla).También ha sido destacada la condensación del tiempo: toda la novela abarca dieciséis horas.
Además de las ya citadas tenemos:
I. Aldecoa El fulgor y la sangre (1954).
- J. Fernández Santos Los bravos . (1954)
- Carmen Martín Gaite Entre visillos” (1956).
- García Hortelano Nuevas amistades (1957).
M. Caballero Bonald. Dos días de septiembre (1962).
3 - Superación del Realismo Social; La novela experimental
Los años 60 son años de cambios importantes en España en los aspectos económico y cultural. El cambio político no llegará hasta 1975, pero la transformación en la novela se había producido bastante antes. "Una vez más, la literatura se había anticipado”. La década de los sesenta fue un período de renovación ideológica y estética en todo el mundo. Los jóvenes impulsaron una serie de movimientos culturales que ponían en tela de juicio las generaciones anteriores: movimiento hippie, rebelión estudiantil, pacifismo, etc…a estos años se los conoce como la década prodigiosa.
España no participó totalmente de esta oleada renovadora, pero tampoco pudo mantenerse completamente al margen. La sociedad española iba cambiando con rapidez a causa del desarrollo económico. El país comenzaba a salir de su aislamiento, la censura manifestaba ciertos signos de tolerancia mínima….
a) La renovación de los años sesenta.
Se considera 1962 como la fecha de inicio de esta nueva etapa en la narrativa española. Se publican Tiempo de Silencio, de Luis Martín Santos y La Ciudad y los perros, de Mario Vargas-Llosa, iniciándose el llamado "Boom de la narrativa hispanoamericana"
La novela española de los 60 experimenta esa voluntad generalizada de cambio. No es solamente el agotamiento de la novela social, también la incapacidad de la técnica realista para dar cuenta de la rápida y profunda transformación de la sociedad española, en la que las estructuras tradicionales iban siendo sustituidas por otras más modernas y europeas. Las novelas como Cinco horas con Mario de M. Delibes, Tiempo de silencio
de L. Martín Santos o Señas de Identidad de J. Goytisolo ponen de manifiesto el conflicto entre estos dos mundos. La sociedad española continua siendo el referente de la mayoría de las novelas, pero ahora el acento recae en los aspectos formales. (Es preciso tener presente la influencia de la narrativa hispanoamericana).
La obra narrativa sufrirá una serie importante de transformaciones (e incluso destrucciones) en todos sus elementos: acción, personajes, punto de vista, estructura... Se adoptan técnicas nuevas; se diluyen los límites entre géneros. El afán renovador es total, afectando a todos los elementos narrativos: autor y punto de vista; tratamiento de la anécdota; estructuración; personajes; personas narrativas; diálogos; tipos de monólogo; descripciones...
b) Características de la narrativa de los años sesenta.
1-Punto de vista múltiple o varias perspectivas. Se rompe el convencionalismo de que el autor asuma exclusivamente el punto de vista narrativo, en forma de narrador omnisciente o a través de in personaje interpuesto. Ahora el punto de vista es múltiple. En algunos casos, como en Tiempo de silencio , vuelve a aparecer el narrador omnisciente, pero su protagonismo es esporádico y compartido con el los personajes. La variedad de puntos de vista narrativos conlleva la variedad de personas gramaticales: la tercera, la más tradicional, coexiste con la primera y hasta con la segunda, un “tú” mediante el cual el auto o el personaje se dirige a sí mismo.
2- Escasa importancia del argumento. La historia que narra ya no es lo principal, sino la forma, el cómo la narra. En muchas ocasiones el argumento apenas existe; es un pretexto para elaborar artificiosos juegos formales.
3- Estructura compleja. Se rompe con la tradicional estructura de planteamiento, nudo y desenlace. Son frecuentes el desorden cronológico, los saltos temporales, los retrocesos del presente al pasado (flash back). Se pueden contar varias historias simultáneamente, relacionadas o no entre sí (contrapunto); o se pueden contar múltiples historias cruzadas (estructura calidoscópica).
4- Monólogos interiores. La importancia que había adquirido el diálogo en la novela objetivista cede el paso a los monólogos interiores, en los que los personajes expresan libre y desordenadamente el fluir de sus pensamientos y sirve para penetrar en el mundo interior del personaje.
5- Comentarios o digresiones del autor, al cual se le permite expresar su pensamiento.
6- Estilo y lenguaje. Se maneja con total libertad el estilo y el lenguaje, experimentando varias posibilidades, mezclando registros cultos y vulgares, desajuste entre l nivel social del personaje y el registro que utiliza.
c) Autores y obras más importantes.
La obra que marcó un cambio notable fue Tiempo de silencio (1962), de Luis Martín Santos (1924 – 1964). Su gran novedad era la forma, el estilo, que suponía una ruptura radical y definitiva con el realismo convencional. Incorpora el monólogo interior, el cambio de narrador (1ª,2ª y 3ª persona)r, acude a digresiones para ironizar o criticar sucesos y situaciones; modifica el lenguaje, a veces metafórico, o técnico – científico. También ofrece diversos registros lingüísticos, recurre al simbolismo y a la parodia del mito y mezcla diferentes géneros narrativos (policiaco, folletín). Es la obra más importante del género.
En 1966 se consolida el cambio con tres obras:
Señas de identidad de, J Goytisolo.
Últimas tardes con Teresa de J: Marsé.
Cinco horas con Mario” de M. Delibes..
Más tarde aparecerían otras obras significativas Como: Volverás a Región (1967) de J. Benet, San Camilo 1936 (1969) de C. J. Cela, La saga fuga de J.B . (1972) de G. Torrente Ballester, Si te dicen que caí (1973) de J. Marsé o Retahilas (1974) de C. Martín Gaite.
Podemos observar que coexisten los autores de la inmediata posguerra (Cela, Delibes, Torrente Ballester) los del realismo social (Goytisolo, Martín Gaite) y los nuevos (Benet y Gaite.). Esto pone de manifiesto que no es un recambio generacional sino la adaptación de la mayoría de los narradores en activo a los nuevos rumbos.
No se produce tampoco un cambio radical en la temática. La guerra civil y la posguerra continúan siendo el trasfondo de muchas de estas novelas: “Volverás a Región”, “San Camilo 1936” etc. También sigue presente la crítica social.
Miguel Delibes Cinco horas con Mario (1966), obra formada por una introducción y una conclusión que enmarcan un largo monólogo interior de una mujer que vela a su marido recién fallecido. Dos sentimientos se debaten en su interior: la culpabilidad por un adulterio (deseado pero no cometido) y la frustración, porque considera que su marido la ha postergado injustamente. "Se consigue reflejar el tradicional enfrentamiento entre las dos Españas, en este caso representadas por un honrado intelectual liberal y su esposa, quien, desde su ideología y conducta conservadora, dirige a su difunto marido un largo soliloquio lleno de reproches acerca de todos los asuntos en los que ambos no pudieron entenderse".
4- La Narrativa Actual (1975- Hasta nuestros días)
Tras la implantación de la democracia, la novelística sigue múltiples direcciones.
Lo que se percibe en el panorama último de la narrativa española es una amalgama de tendencias y géneros en torno a diversos temas, desde el intimista, autobiográfico y erótico, al histórico, político, legendario y de aventuras. La defensa de la condición femenina aparece en la obra de numerosas autoras.
a) Características:
Abandono de la experimentación, la complejidad y el hermetismo.
-Simplificación de la estructura y de la técnica narrativa.
-Menor implicación social de los escritores, estos quieren, sobre todo, crear y -- contar historias, “narrar”, volver al argumento, incluso a la intriga; y atraer al público.
b) Autores relevantes
Eduardo Mendoza (1943) Plantea múltiples estilos y temas. La verdad sobre el caso Savolta, El misterio de la cripta embrujada y La ciudad de los prodigios.
Antonio Muñoz Molina (1956) La intriga caracteriza sus obras: El invierno en Lisboa, El jinete polaco, Plenilunio.
Javier Marías (1951). Autor de prosa elegante. En sus relatos no elude la digresión y la reflexión. Todas las almas, Corazón tan blanco, Mañana en la batalla piensa en mí, Tu rostro mañana.
Luis Mateo Díez (León, 1942) Describe los ambientes provincianos. Destaca: Las estaciones provinciales, La fuente de la edad y La ruina del cielo.
Arturo Pérez-Reverte (1951) El misterio y la ambientación histórica conforman su creación. El maestro de esgrima, La tabla de Flandes, y la serie de novelas protagonizadas por El capitán Alatriste.
Julio Llamazares (León, 1955) Entre sus obras destaca Luna de lobos, La lluvia amarilla, El río del olvido en estas dos últimas obras se consagra como narrador de prosa poética.
5- La Narrativa Hispanoamericana
a) Características generales.
A partir de 1940, la novela renueva el lenguaje y ensaya nuevas técnicas narrativas. Crece el interés por los problemas humanos y existenciales además de los sociales y de tema urbano. El realismo tradicional quedará superado por el llamado “realismo mágico”, que se propone “revelar el sentido mágico descubierto en la vida cotidiana de los hombres y de las cosas”, manteniendo una trama verosímil; de ahí el nombre de realismo mágico.
Lo real maravilloso se convierte, en la forma privilegiada mediante la que la literatura hispanoamerican del S. XX pretende encontrar una identidad propia diferenciada de su pasado colonial
En la década de los 60, tiene lugar lo que se conoce como el “boom” de la narrativa hispanoamericana.
Brillan nombres como Julio Cortázar Rayuela , Mario Vargas Llosa,
La ciudad y los perros Gabriel García Márquez, Carlos Fuentes La muerte de Artemio Cruz , Ernesto Sábato El túnel , José Lezama Lima Paradiso
b) Gabriel García Márquez
Nace en Aracataca, Colombia, en 1928. Premio Nobel en 1982.
Compaginó desde los años cincuenta su actividad periodística con la escritura de cuentos y novelas cortas en la cuales ya se advierten características de las novelas posteriores: capacidad narrativa, mezcla de lo real e imaginario, fusión del mito y la historia…
Es el autor de la novela por excelencia del realismo mágico, Cien años de soledad, Un hito en la literatura mundial y, en particular, en la escrita en castellano. En sus relatos anteriores El coronel no tiene quien le escriba, Los funerales de la Mamá Grande y La mala hora ya se venía gestando el prodigioso y fascinante mundo de
Cien años de soledad.
Cien años de soledad (1967), es la historia de los cien años de la ciudad de Macondo y de la familia Buendía hasta la muerte del último descendiente, que nace con cola de cerdo, poniendo fin a una estirpe amenazada por el temor de engendrar monstruos. En esta novela construye un universo particular, mítico y maravilloso. Es una alegoría de su tierra colombiana, pero también de Hispanoamérica, e incluso, una “parábola de la creación”, de la humanidad. El lenguaje es rico, lleno de matices y está cargado siempre de sugestión y de belleza
La vida, el amor, las pasiones incestuosas, la frustración, la muerte, la magia, la naturaleza y los conflictos político-sociales son los grandes temas.
Otras novelas igualmente fascinantes son:
El otoño del Patriarca (dentro de las novelas del dictador,
Crónica de una muerte anunciada (novela corta en la que se mezclan con acierto elementos de la crónica periodística y de la novela policiaca)
El amor en los tiempos del cólera (narración muy extensa en la se muestra su capacidad fabuladora) y Del amor y otros demonios.